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Este trabajo comenzó en febrero de 1998, cuando decidimos señalizar los ex­centros clandestinos de detención (CCD). Los CCD, que superan los 360, existieron en toda la extensión de nuestro territorio y constituyeron el material indispensable de la política de desaparición de personas. Allí vivieron su desaparición todos los hombres y mujeres ilegítimamente privados de la libertad durante la última dictadura militar.
Se tomó el código institucional de señalización vial para denunciar aquello que las mismas instituciones quieren mantener oculto.
Nos conectamos con la agrupación H.I.J.O.S. (Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio), que ya venían trabajando en los "escraches" (la palabra "escrache" pertenece a la jerga y significa "poner en evidencia". Como objetivo tiene la condena social a los militares geniocidas y sus cómplices de la última dictadura militar, que se encuentran libres gracias a las leyes de Punto Final y Obediencia Debida del Gobierno de Alfonsín y el Decreto de Indulto decretado por el Presidente Menem).

A raíz de la inclusión de la señalización vial en los escraches, nuestro proyecto se concreta y amplía, ya que a través de la propuesta de H.I.J.O.S., los carteles también pasaron a denunciar domicilios de genoicidas y torturadores, con el pedido expreso de "Juicio y Castigo".

Al principio se utilizaron tres tipos de señales: preventivas (amarillas), informativas (azules), y reglamentarias (blancas y rojas); luego se fueron agregando otras vinculadas al diseño creado para el Parque de la Memoria.

El GAC participa de la mesa de escrache activamente desde febrero de 1998.
Los carteles se siguen realizando actualmente, como parte de los escraches y de otras actividades con organismos de derechos humanos; con el tiempo fueron adquiriendo otros usos (calcomanías, banderas, remeras, volantes) en función de diferentes propuestas y necesidades (como el escrache móvil).

 
                                       
     
   
   
 
Surgen en el marco de la "Marcha de la Resistencia" que se realiza todos los años en Plaza de Mayo (organizada en sus inicios por Madres de Plaza de Mayo y que en la actualidad son apoyadas por distintos organismos de Derechos Humanos, partidos políticos, agrupaciones estudiantiles y sindicales).
Entre 1999 y el 2001 se realizaron tres imágenes de "juicio y castigo" de dos metros de diámetro, impresas sobre tela, que luego se resinaron con fibra de vidrio, quedando plastificadas en el piso. Estas permanecieron hasta enero de 2002, en donde fueron removidas en su totalidad.
Posteriormente, en el marco de cumplimiento de los 26 años de la última dictadura, el 24 de marzo de 2002, se resinó en la Plaza un nuevo cartel de las mismas características que los ya removidos. Este continúa en la actualidad. La idea es continuar con esta metodología y cada año sumar un "juicio y castigo" en la Plaza de Mayo.
 
   
   
   
   
                                       
   
   
   
       
   
   
   
   
   
 
Participando de la Mesa de Escrache Popular de la agrupación H.I.J.O.S., se desarrolló este proyecto con el fin de utilizar nuevas modalidades en la concreción del Escrache.
Dado que el "escrachado" ­Miguel Angel Rovira, uno de los miembros más importantes de la Triple A­ era jefe de Seguridad de la Empresa Metrovías, se decidió tomar la red de subterráneos como nuevo espacio a intervenir.
Se realizaron 30.000 escrache­pass, tarjetas de similar diseño y formato que el actual boleto subte­pass, conteniendo información acerca del represor y la convocatoria al escrache. Estos se distribuyeron en bocas de acceso en los puntos más transitados de la ciudad y también dentro de los vagones, informando a modo de vendedor ambulante y mediante un "speach" a los pasajeros, sobre la identidad del responsable de la seguridad en ese medio de transporte. Además se imprimieron 6000 calcomanías también de similar diseño a las utilizadas por Metrovías, que se pegaron en puertas, ventanillas y mapas de vagones, y en planos de la red ubicado en estaciones. Para la distribución del escrache­pass y la pegatina de las calcomanías, se conformaron diferentes grupo de acción, que intervinieron todos los días durante la semana del 1 al 7 de septiembre, para lograr un efecto invasivo, intensivo en determinadas estaciones y líneas.